Roma es una ciudad del sur de Europa, en la Península Itálica, que antiguamente fue capital del Imperio Romano, y hoy es capital del estado moderno de Italia.
Su importancia histórica es enorme. Cuna de la civilización occidental, atrae cada año a millones de visitantes, atraídos por las ruinas de su antiguo esplendor y sus incalculables obras de arte.
Enclavado en la zona oeste de la ciudad se encuentra el Vaticano, que constituye un estado independiente y soberano, centro de la Iglesia Católica.
Es una ciudad en la que se mezclan las grandezas y las miserias del hombre. Un testimonio vivo y único de 2800 años de historia que en todas las épocas la ha visto como protagonista.
En cada rincón se puede entrar en la Historia y en las historias de grandes genios y de la gente común, de la elegancia más refinada, de la simple belleza pero también del abandono y la pura apariencia. Creo que ese es su mayor atractivo: es completa y compleja. Hay varias Roma y no sólo diacrónicamente. No es una ciudad para ‘salir' del mundo sino para contemplarlo y descubirlo en su diversidad.
Roma “caput mundi” (la capital del mundo) es una ciudad única: donde vayan, tendrán la sensación de entrar en una historia milenaria que hace de Roma una de las ciudades más antiguas y majestuosas de Europa. Es difícil elegir entre sus muchas iglesias, templos, galerías y museos de épocas diferentes.
Sin embargo, algunas atracciones turísticas son prácticamente obligatorias para los viajeros: el Foro Romano, el Coliseo, Plaza Navona, el Panteón, la Escalinata de Trinità dei Monti, el Castillo Sant’Angelo, la Fontana de Trevi, los Museos Capitolinos, la Capilla Sixtina y San Pedro; también pueden hacer este recorrido con el autobús 110 open (16,00 €), que sale de la Estación Termini, para luego dedicarse a destinos menos turísticos